domingo, 18 de marzo de 2012

Eight.



You're not going anywhere without me
These trials don't prepare the air of love
You're not telling anyone about me
And you shake and you bleed while I sing my song

I don't feel like, I don't feel like
I don't feel like loving you
 




POV Elisabeth
Me consideré una completa crack cuando descubrí como burlar al sistema de seguridad para salir de ahí. Al principio me peleé con el ordenador porque no había manera de entrar en la base de archivos para bloquear el aparatejo de la clase, pero no pude entrar. Lo tenían todo demasiado bien protegido. No sabía como eran en realidad los líderes, pero listos lo eran un rato. Hasta que después, el genialísimo número 186 también conocido como Matthew me dio la idea.
-       ¿Qué hora es? – me preguntó con la voz cansada.
La chispilla de la cabeza se me iluminó. Recordé que al entrar estaba de color verde, y podíamos entrar todos. Y a las diez en punto, se cerró y no dejó entrar a nadie más. O sea, que el aparato iba por horas.
-       Eh, tú, ¿a que hora acaban las clases?
-       Me llamo Matthew.
-       ¡¿A que hora acaban las clases?! – le pregunté, insistiendo más. Ese tío al final me iba a volver loca.
-       Pues… a las tres hay una pausa para comer. ¿Por qué?
Sonreí.
-       Por que soy una crack.
Llegué al sistema de la computadora principal, la que nos dirigía a todos, a través de mi ordenador con un par de tecleos. No me costó mucho, pensé que me iba a dejar la cabeza. Y simplemente le cambié la hora y le puse las tres de la tarde. Parecía ser que era mucho más fácil cambiar la hora que bloquear el sistema. Cuando le di a “Guardar configuración”, oí un “piiiiiiiiiiip” que venía del dichoso aparato.
Verde. Bingo.
-       No está mal, para ser novata, no está mal. – dijo Matthew.
-       ¿Por qué no haceis esto para saltaros las clases? – le comenté. – Haciendo esto os las podéis pasar por el forro.
-       Por que como los líderes se enteren se nos caería una buena. – contestó, muy serio, y a mí me entró el pánico. – Tranquila, cuando salgas pondré la hora otra vez normal y si dicen algo es que ha sido un fallo. No te preocupes.
-       Te voy a decir una cosa pero no te acostumbres a ello. – le contesté. Matthew me sonrió, esperando. – Gracias.
-       Está bien, la próxima vez que lo digas…
-       No sé si habrá próxima vez.
-       Bueno, si hay próxima vez… - corrigió. –... me lo grabaré para poder oírlo las veces que no me lo quieras decir.
-       Que te den.
Por primera vez desde que estaba en Super City, me sentí algo mejor. Fui hacia abajo y cuando cogí el pomo de la puerta, me sentí orgullosa de haber burlado a los grandiosos líderes.
Y hablando de líderes, lo que vi enfrente de la puerta, me pareció uno de ellos. Cerré la puerta con sigilo y me fijé mejor, ya que con el cristal se veía todo un poco peor.
Era el líder Jones.
Joder. Joder, joder, joder.
¿Qué se suponía que hacía fuera? ¿Pero los líderes no estaban siempre en su casita de lujo? ¿Había salido a cazar o que?
Me acojoné. Al que menos me apetecía encontrarme era al líder Jones. Dios, ese tío daba realmente miedo. Parecía tenso, demasiado diría. Su expresión denotaba algo de inseguridad, un poco de pánico y, que demonios, estaba sonriendo. ¿De que narices se reía? Era obvio que era superior a mi, según estos seres que se creían lo mejor del mercado, pero… ¿Hacia falta burlarse? Estuvimos unos cinco segundos aguantando las miradas pero al final me rendí y me puse detrás de una columna. Se me había salido el corazón. Sabía que los ojos azules de Jones me iban a tocar las narices desde la primera vez que los ví.
Respiré hondo y volví a mirar para ver si tenía la misma expresión de gilipollas creído, pero ya no estaba.
Y, no se porque, me sentí decepcionada, porque esperaba que aún estuviera ahí. Mirándome y sin decir nada. Como si no le importara que alguien que no está autorizado a verle lo haga. Me dí la vuelta y seguí el camino hacia mi habitación, dándole vueltas al asunto.
De repente sus ojos me dieron menos miedo de lo habitual.



*
*me lanzan tomates* YAAAAAAAAA YA SÉ QUE HA PASADO MUCHO TIEMPO SIN SUBIR, YA, YA, CALMA.
Okya. En fin, pues eso.
Hasta el próximo, jé.


<3



sábado, 3 de marzo de 2012

Seven.




Step by step and I don't need this
And I don't need to be saved

Five steps away from this cliff top
And birds sing their praises
To this weary world that haunts my weary soul

There are monsters here
And as you scream it makes no sense
It makes no sense
It makes no sense at al
l!




POV Danny
Oh, dulce aire que se respiraba en las calles de Super City. Era reconfortante respirar algo que no fuera el aire de tu propia casa. Era como si hubiera un aura distinta. Iba casi dando saltitos por las aceras. Dougie iba detrás de mí con el skate, esa dichosa tabla de madera que tanto le gustaba. Tom y Harry habían preferido quedarse a dormir. Vaya par de imbéciles. Con lo bonito que estaba el cielo aquel día, a parte de que podía moverme sin que nadie me dijera algo parecido a “Cuidado, que te ven”.
Después de la charla con Doug estaba de mejor humor. Es más, intenté verlo todo de un color más bonito. No tenía opción, como muy bien me dijo él. A sí que, simplemente le puse una sonrisa a todo. El susodicho alucinó cuando aparecí en el salón gritando un genial “¡BUEEEEEEEEENOS DÍAS!” y le sonreí. Minutos después estábamos vestidos y listos para bajar a la calle. Supongo que eso influía en mi buen humor.
-       Eh, Dan. – Dougie me llamó la atención, sacándome de mis pensamientos y obligándome a girarme.
-       Dime.
-       Me voy al parque, patinar aquí es un asco. – dijo señalando el suelo. – Bueno, es que es todo plano, y me aburro.
-       Claro, no te preocupes.
-       ¿Te vienes? – con una patada, alzó el skate y se lo puso debajo del brazo. ¿Cuándo había aprendido a hacer eso?
-       Prefiero dar una vuelta por aquí, me apetece estar solo. – respondí. Dougie asintió no muy convencido.
-       No hagas tonterías. – me avisó, señalándome con el dedo índice.
-       Yo nunca hago tonterías. – contesté, de buen humor. Dougie parecía incluso más serio que antes.
-       Vamos a ver, eres tonto. ¿Y que hacen los tontos? Tonterías. – me dio hasta miedo lo seriamente que lo dijo. Le miré con los ojos abiertos y parpadeando, asombrado. Segundos después se echó a reír. – Nos vemos luego, anda.
Dejó el skate en el suelo y desapareció entre los árboles de la ciudad. Me fijé en la ropa que se había puesto. Dougie no sabía combinar la ropa. Para nada. Se había puesto colorines por todos lados, cosa que Harry nos prohibía completamente. Teníamos que ir siempre de colores oscuros. Como mucho, blanco, gris o color crema. A Tom ese tema le daba igual, pero tampoco lo negaba. Harry daba un “buen” argumento. Así parecíamos más serios.
Si, una mierda de argumento, pero Tom lo aceptaba y a mi me era indiferente.
Recordé por un momento cuando teníamos sirvientes, al principio de todo. Nos lo hacían todo. Lo que a mi más me gustaba era que nos mantenían la casa limpia y siempre olía bien. También nos preparaban la ropa, por eso íbamos siempre tan bien vestidos. A cambio, ellos recibían sitio donde vivir y algunos privilegios en la ciudad, como el no tener que asistir a las clases, que eso ya era un gran privilegio. Estaba seguro de que las clases eran un coñazo para muchos. Después, algo pasó. No sé el que. Tom no me lo ha dicho nunca. Parece ser que no lo sabe nadie excepto él y Dougie. Y Dougie lo sabe porque a Tom se le escapó. O eso me dijo. La cuestión es que después de eso, no volvimos a tener sirvientes. Los echaba de menos.
Había estado tan absorto en mis pensamientos que cuando me dí cuenta había llegado al edificio donde se hacían las clases. No recordaba como había llegado a parar hasta ahí, así que me senté en un banco a esperar que alguien me llamara preguntando donde estaba, y de esta manera que me dijeran como volver. Cuando decía alguien me refería a Tom, Harry o Dougie. Ya que no tenía más gente, más amigos. Mi vida era completamente antisocial. Por no hablar de las chicas. Recordé las palabras de Tom: “¡Nada de mojar con las chicas de la ciudad!” Hasta Harry se quejó ante tal afirmación. Pero no pudimos hacer nada más que aceptarlo.
Hacía tanto que no sentía nada por ninguna chica que no recordaba como era. Creo que hasta se me había olvidado como ligar.
Suspiré, y miré fijamente a la puerta que tenía enfrente, detrás de un cristal. Era una clase. El corazón me dio un vuelco cuando la puerta, de pronto, se abrió.

*
Vais a matarme por que es el capitulo más corto que he visto en mi vida, ya lo sé. Pero subiré el próximo más pronto, dont worry.
No tengo nada más que decir, lo de siempre: Comentad que IT'S FREE y me hacéis muy feliz.
Ale, ale

<3